domingo, 12 de mayo de 2013

IRON MAN 3  (Shane Black)  2013  ****

El extraordinario auge de la los superhéroes en los últimos años culminó su primera etapa hace ahora exactamente un año con el estreno de LOS VENGADORES, sin lugar a dudas, como ya escribí en su día, la mejor película de superhéroes que nunca se haya hecho.

Reconozco que severa afirmación puede escandalizar a muchos teniendo en cuenta que, sin ir más lejos, la trilogía de Christopher Nolan sobre Batman colocó al hombre murciélago en la cúspide de las adaptaciones modernas de superhéroes. Si aquel primer Batman supuso un punto y aparte en cuanto a adaptaciones de la DC Comics; para su principal rival: MARVEL, la aparición de IRON MAN supuso también un renacer espectacular, tras la no consolidación de superhéroes como Hulk, Daredevil, Elektra, o Los 4 Fantásticos; a partir de aquel momento aparecieron Thor, Capitán America y nuevamente Iron Man, para reafirmar un universo adulto y propio donde el superhéroe dejaba de ser un monigote rodeado de 3 o 4 escenas de acción, para pasar a ser algo más que interesante que fusionar a las nuevas tecnologías digitales para así ofrecernos espectáculos difíciles anteriormente de imaginar.

A un lado quedaban las interesantes adaptaciones de Sam Raimi sobre Spiderman, o las primeras aventuras descafeinadas de los XMEN; con Iron Man la luz se volvía a cernir sobre los héroes de la Marvel.

De la mano de Jon Favreau y con un renacido Robert Downey Jr, Tony Stark y su alter ego de metal iniciaron una franquicia propia que nació con una extraordinaria película donde nos contaban los orígenes del personaje; siguió con una algo vacilante y prematura segunda parte donde Downey Jr. explotó al máximo los tics del superhéroe pero que sirvió para presentarnos a personajes como Nick Fury o la Viuda Negra; y a proseguido esta vez con una digna tercera parte heredera de lo ocurrido en LOS VENGADORES, con un personaje repleto de dudas e inseguridades que debe enfrentarse a constantes amenazas, ya no solo las propias del trabajo de superhéroe sino también las que nuestra propia conciencia nos plantea día tras día.

En esta nueva entrega Jon Favreau le cede el testigo a un profesional y efectivo Shane Black en la dirección, que nos regala con perspicacia interesantes escenas de acción, mezclados con otros divertidísimos momentos con un Downey Jr. nacido, una vez más, para ser Tony Stark. Curioso es que quizás esta sea la película en que menos un héroe de cómic se enfunde su traje de superhéroe, pero es esa sutil intencionalidad de darle un toque trágico a la obra  lo que acaba forjando su encanto, es esta una película que se deja ver, se disfruta, no aburre sino que divierte en sus dos horas de metraje, y encandila porque no deja de ser el trabajo de unos artesanos de la imagen que juegan a sorprendernos película a película.

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