La segunda película de los hermanos Pastor sigue los pasos de lo que fue allá en el 2009 su debut en los largos: INFECTADOS, su opera prima, ya era una obra adulta sobre la supervivencia tras una plaga infecciosa que devastó al mundo tal y como lo entendemos ahora. En esta su segunda película se repite, en cierta forma, aquella premisa argumental: nos hayamos en un futuro cercano en el cual el mundo ha cambiado, pero no solo es el mundo lo que cambia, sino que nuestra relación con el en este film es la base de la devastación, tanto interior como exterior. No es un virus, ni una plaga, ni una invasión extraterrestre, sino simplemente el pánico a los espacios abiertos, al exterior, algo que entendemos como agrofobia. Es ese pánico el que nos acaba convirtiendo en cazadores y presas al mismo tiempo, el miedo a lo externo nos acaba cambiando internamente. Es en este original planteamiento donde radica el éxito argumental de la película.
Nos hayamos ante una mezcla de ciencia ficción, thriller, "buddy movie", drama; todo ello sustentado en las buenas interpretaciones de José Coronado y Quim Gutierrez; pero amplificado, por encima de todo por un diseño de producción espectacular, por unos decorados más que notables, una fotografía repleta de claroscuros más que interesantes, unos efectos especiales perfectos, y una banda sonora que consigue tenernos enganchados a la butaca.
A este innegable buen hacer técnico le falla, en algún momento, un guión que no es lo suficientemente sólido como para poder dar una forma perfecta al desarrollo de los personajes y que presenta algunas situaciones un tanto vistas en este tipo de películas; pese a ello LOS ÚLTIMOS DÍAS se disfruta y entretiene que en el fondo es lo que pretende.

