Durante estos últimos días han pasado, por fin, por mi pantalla un par de películas que hacía tiempo deseaba ver; se trata de dos obras totalmente opuestas en todos los sentidos, pero que cada una, a su modo, guardan un especial y curioso interés. Por un lado la última película de David Trueba: MADRID, 1987, y por otro la opera prima de un cineasta finlandés llamado Jalmari Helander titulada RARE EXPORTS.
La nueva película del pequeño de los Trueba es un experimento cinematográfico más cercano al teatro que al mundo del cine entendido como tal: sólo dos personajes en un espacio muy reducido, que se dedican única y exclusivamente a conversar, a discutir, a aprender el uno del otro. Curiosa es la premisa argumental que los une: uno es un viejo profesor universitario que simboliza esa España que tiende a desaparecer tras la transición, y la otra es una de sus alumnas: bella, joven, inocente pero ambiciosa, igual que pretendía ser esa España de 1987. Ambos, solos, desnudos en un cuarto de baño a causa del azar (no pretendo contar más de la cuenta) se fusionan, de varias formas, en una trama repleta de inventiba y buenos diálogos durante algo más de hora y media; un metraje quizás excesivo y una angustiosa puesta en escena, pero la verdad es que como ejercicio dramático la película se merece un notable, sin olvidar las extraordinarias interpretaciones del gran José Sacristan y la joven María Valverde.
La otra pequeña joya que os quiero presentar es una película finlandesa que arrasó en el Festival de Sitges del año 2010 ganando a Mejor Película y Mejor director; se trata de un thriller de terror a medio camino entre las aventuras infantiles al más puro estilo ochentero, y ciencia ficción con toques de comedia, todo ello facturado de una forma impecable que nada tiene que envidiar a algunos productos americanos del mismo estilo. No olvidar que se subtitula: Un cuento macarra de Navidad; esta película fue polémica desde el estreno en su país de origen, se trata de una vuelta de tuerca a la leyenda de Santa Claus, presentando al abuelo de la barba blanca como un monstruo devorador de niños contra el que tienen que luchar los habitantes de las tierras laponas. Una película con niños de protagonistas pero para nada infantil, un producto divertido, entretenido, adulto y que no pretende más que sorprender al espectador ávido de nuevas y divertidas aventuras rodadas de forma inteligente; un juego de sus creadores a reírse o quizás a recriminar que los cuentos son solo cuentos y nada más. 

