sábado, 25 de enero de 2014

LA GRAN REVANCHA (Peter Segal) - PLAN DE HUIDA (Mikael Hafstrom)
 
Hubo una época, no excesivamente lejana, en que todo actor de masas tenía su propia saga o franquicia, hecho este que le otorgaba un cierto grado de distinción dentro del negocio: Stallone (Rambo, Rocky), De Niro (El Padrino o las obras de Scorsese), Ford (Star Wars o Indiana Jones); Willis (La Jungla); Swarzenegger (Terminator) y así podríamos seguir con unos cuantos nombres más. Este hecho que delimitaba no solo la carrera de muchos actores sino también la de muchos estudios parecía que poseía unos vértices difíciles de coincidir e incluso imposibles de concatenarse en pantalla. Los años han pasado para todos y ahora no solo es necesario que los grandes estudios se junten entre ellos para poder ofrecernos el siguiente blockbuster de turno, sino que en la industria del cine actual cualquier actor de masas interactua habitualmente con el que pudiera parecer su rival en taquillas.
 
Esto que hoy en día parece lo más normal del mundo hace veinte años era casi imposible; y aplicándose la dicha de que siempre vendrán tiempos mejores aquellos actores que reventaban las taquillas en los años ochenta ahora no les queda más remedio que juntarse y apelar al poder de sus apellidos para seguir dando la guerra que dieron antaño. El paradigma principal de esto es la genial franquicia de LOS MERCENARIOS donde Stallone película a película ha conseguido unir a aquellas viejas, y no tan viejas, glorias bajo un solo titulo. No contento con ello en las últimas semanas a regresado a la carga con dos nuevos films en los que el bueno de Sly se junta a dos de sus más cercanos coetáneos intentando recrear, por un lado, el espíritu aventurero de prisiones en PLAN DE ESCAPE con Arnold Swarzenegger; y, de nuevo, el mundo del boxeo, en LA GRAN REVANCHA con Robert de Niro.
 
La primera es una película entretenida que navega en el subgénero carcelario de la mano de un director que denota no sentirse excesivamente cómodo con la que le ha tocado lidiar, pero que pese a ello se encarga de empacar un thriller muy normal, no exento de bajones, que únicamente sirve para el lucimiento de sus dos protagonistas principales, y al que le falta bastantes dosis de mala leche; que lejos queda ENCERRADO: violenta y brutal en algunos momentos, aquel si era un Stallone que sudaba sangre por sobrevivir en una cárcel.
 
Por otra banda LA GRAN REVANCHA une en la pantalla a Stallone y De Niro que ya habían trabajado juntos en aquel interesantísimo drama policial de los años 90 titulado COPLAND, y que esta vez se convierten en boxeadores con muchas cuantas pendientes en esta peliculita únicamente recomendable a los más nostálgicos, muy lejos está la trama en intentar enfrentar en el cuadrilátero a Rocky y a Toro Salvaje; en este drama deportivo los boxeadores tienen poco carisma y el intento por introducir una subtrama con asuntos familiares pendientes no funciona, y la película no acaba de posicionarse entre si quiere ser un drama, o si pretende acabar convirtiéndose en una comedia.

lunes, 20 de enero de 2014

EL ÚNICO SUPERVIVIENTE  (Peter Berg)  2013 ****
 
Soy admirador confeso de las películas bélicas que cuentan una historia interesante y que no basan todo su arsenal dramático en las escenas de acción; dicho esto reconocer que EL ÚNICO SUPERVIVIENTE es un magnífico relato de la denominada misión Red Wings llevada a cabo en las montañas de Afganistán en el año 2005. Con una apertura de créditos en la que se nos muestran las hazañas de los novatos para poder convertirse en SEALS que ya nos prepara para lo que nos espera durante casi dos horas; y unos créditos finales en los que se muestra el rostro de los verdaderos protagonistas de la historia; el film en si es un excelente ejercicio de cine bélico con mayúsculas.
 
Berg huye de los planos generales en casi toda la película y nos presenta la acción de forma directa, concreta y muy concisa; en muchos momentos el dolor de sus protagonistas es tan angustioso que parece traspasar la pantalla. Esta es una película dura, en algunos momentos desgarradora y brutal, que filma más de 40 minutos de batalla en las montañas afganas en multitud de planos imposible rodados de una forma trepidante.
 
Si hay que ponerle algún pero a la película es ese punto patriótico del que difícilmente huyen las producciones americanas y más en un caso así en el que se relata un hecho real que acabo con la vida de 19 soldados americanos en una guerra que, aun inconclusa, no deja de sumar víctimas. Pese a ello solo cae el film en sus créditos finales en un tono algo azucarado, y ello ocurre después de habernos azotado durante casi dos horas de la forma más violenta posible.